jueves, 21 de noviembre de 2013

 Este mes hemos trabajado sobre Príncipes y Princesas, para romper estereotipos leímos el cuento:La Princesa Vestida con una bolsa de papel. Después de elaborar nuestro árbol emocional cuyas hojas estaban formadas por nuestras fortalezas y éxitos, les pedí que escribiesen un cuento basado en esta imagen: Estos fueron los resultados.






DIARIO DEL PRÍNCIPE
Querido diario:
Me estoy cansando ya de todo esto del matrimonio con esa. Ella siempre está en el sofá viendo Sálvame y yo trabajando todos los días como un poseso. Hay veces que me dice que trabajo poco y yo le respondo que siempre estoy trabajando, pero ella me ignora. También he visto el partido de fútbol del Mago de Oz contra el equipo de Hansel y Gretel. Empataron dos a dos gracias a un penalti que marcó el Hombre de Hojalata (muy injusto).
He conseguido un puesto de trabajo en la fábrica e tartas de manzana de Caperucita Roja. Se me olvidaba decir que además de mis dos hijos y dos hijas me he comprado un buldog que se llama Buldog. Ayer recibimos la invitación de Cenicienta a su boda con el príncipe que encontró su zapato. Creo que este matrimonio no va a salir bien porque son nuestros vecinos y Blancanieves va a tardar muy poco en entrometerse en sus vidas igual que ha venido haciendo con otros matrimonios  conocidos. Realmente la Cenicienta y su familia no saben donde se han metido. Lo normal será que al cabo de poco tiempo se marchen a vivir a otro lugar.
                                                      Gabriel García Saura.

Destaco: la contextualización. La acción se realiza en el mundo de los cuentos, la ironía y el sentido del humor. Como aspecto negativo, la visión que el príncipe desgrana de Blancanieves: la ve como una mujer entrometida, frívola y superficial que además no lo valora y lo ignora. Parecen subyacer prejuicios machistas en el relato, pues la mala es ella, él aparece retratado como un buen hombre.
Querido Diario:
Este verano estoy agotada,  mientras el príncipe está sentado en una silla viendo la tele, comiendo y bebiendo, yo tengo que estar cuidando de los niños, limpiando la casa, haciendo la comida, cosiendo y sacando el perro a pasear.
Los niños son muy cansinos, están todo el rato llorando y llamándome. Mi casa está destrozada, no me da tiempo a limpiarla porque debo estar todo el tiempo atenta a los niños porque cuando no les vigilo se ponen a pegarse.
No me tenía que haber casado con el príncipe porque no me ayuda a nada y no nos hace caso. Solo me atiende  cuando los niños están durmiendo la siesta, que es cuando dispongo de un poco de tiempo para limpiar, pero lo único que me dice es que me aparte de enfrente de la tele.
                               Nathalie Martínez Guillén.

Nathalie ha empatizado totalmente con una Blancanieves agotada  por las tareas de la crianza de los niños y las faenas domésticas. Se atiene a la imagen aunque añade un “detalle” demoledor con el que concluye el texto.





EL CUENTO CONTINÚA:

A los cinco años de casados el príncipe y Blancanieves tenían cuatro hijos y un perro adoptado. Pero estaban tristes. Blancanieves tenía que cuidar ella sola a sus hijos y al perro mientras que su marido veía la tele y comía. Toda la casa estaba sucia y a pesar de los esfuerzos de Blancanieves , a los cinco minutos estaba otra vez igual.
Blancanieves estaba triste y decidió separarse del príncipe y vivir con los siete enanitos, sus hijos y el perro. El príncipe se quedó solo. Lo único que hacía era estar en el sofá viendo la tele y comiendo. Algunas veces se quedaba dormido mientras que comía. Dormía siempre en el sofá. El príncipe estaba enfada porque nadie le limpiaba la casa que estaba muy sucia mientras su mujer estaba de paseo con sus hijos, el perro y los siete enanitos. Además tenían un montón de  dinero y comían en restaurantes de lujo. Los niños estaban alucinados por su nueva vida. Blancanieves vivió feliz para siempre con los siete enanitos, sus hijos y el perro.

Sarah Martínez Guillén.
Está alumna elige continuar el cuento y resuelve la situación mediante el divorcio. El príncipe, que no modifica su actitud pasiva, lo castiga a la soledad y a la envidia al ver la nueva vida de sus hijos y su mujer. Evidencia el cuento una mentalidad excesivamente maniquea, infantil, pues se queda en la superficie sin ahondar en los hechos.




Querido Diario:
Hoy  tengo un día muy triste, estoy muy decepcionada por haberme casado con el príncipe. Todos los días tengo que cuidar de los niños. Él no colabora, se pasa el día viendo la tele y le da igual todo lo que pase a su alrededor. Estoy harta. Si no fuera por ellos, me marcharía. ¿Es qué él no se da cuenta de que no puedo hacerlo todo a la vez? Mientras atiendo a uno los otros tres necesitan atención. Aunque estén llorando y pataleando a su alrededor, él no hace caso. ¿No le da remordimiento? Espero que esto cambie, si no será muy difícil. Pero esto no acaba así, las noches son todavía peor. Me las paso despierta porque los niños no pueden dormir o cualquier otro problema.
El príncipe parece ser que no oye nada. Tendré que decirle al médico de palacio que está un poco sordo.
Así transcurre mi vida, día a día, pensando que alguna vez tendrá ayuda del príncipe.

Marina Vidal López.
Marina comienza relatando un sentimiento: la decepción, la desilusión. Sabe que debe irse para enderezar su vida pero su sentido del deber con los niños es demasiado  fuerte. Retrata perfectamente a un príncipe pasivo que además carece de toda empatía con ella pues no siente remordimientos. No obstante, espera que cambie, deseando esa ayuda, que en el fondo, sabe que nunca va a llegar. En medio de tanta tristeza un guiño irónico: pedir al médico que le revise el oído. El texto es de una gran madurez, de una gran hondura, pero prima en el las emociones negativas: la tristeza, la resignación y no la valentía y el arrojo para resolver el problema.  Demasiado real ¿o no?










Querido Diario:
No te voy a mentir: no soy feliz. Blancanieves no es  una mujer feliz tampoco. Soy un hombre desafortunado, me he casado con la mujer equivocada. Blancanieves es muy pesada y no tiene tiempo para mí. Me paso la vida mirando la televisión porque no tengo nada que hacer, así días, semanas, meses e incluso años para que me diga algo. Mi vida es un infierno. A veces creo que si la hubiera dejado en la caja de cristal mi vida sería totalmente diferente.
Creo que ella tiene tantas cosas para decirme. No sé. Tuvimos cuatro hijos y yo solo quería uno. Ya estoy seguro, ella no es la princesa que he estado buscando.
Natali Argudín de La Rosa.

Llama la atención que una niña de once años escoja empatizar con el príncipe antes que con la princesa. Además nos presenta un príncipe depresivo que se refugia en la televisión ante los silencios de la esposa, aunque sabe que ella tiene cosas que decirle. Es decir, nos plasma la incomunicación como el origen  de la situación que está viviendo. El texto rezuma tristeza y desesperación además de lamentarse por haberla salvado. Tampoco aparecen emociones positivas o acciones para resolver la situación.







DIARIO  DE BLANCANIEVES

                Hoy he estado limpiando la casa y cuidando a mis hijos todo el día mientras hacia la comida, preparaba las camas y ordenaba la casa yo sola porque mi marido ha estado acostado viendo la tele (el telediario).
Hace diez años que me  casé con él y tuve mis hijos, dos años después. Esos años estaba muy feliz, creía que mi vida era  completa. Tenía mi marido, mis hijos y un techo sobre nuestras cabezas y dinero. Sentía que no podía ser más feliz. Unos años después, mi marido dejó de ayudarme en las cosas de la casa. Era como si quisiera volver al pasado y no casarse conmigo, o algo así. Yo quiero mucho a mis hijos, son mi mundo.
He estado pensando sobre mi vida y no estoy segura de que quiera seguir con mi marido porque no hace nada. Es como el príncipe Ronaldo, lo quiere todo hecho y bien hecho. Es como si yo fuese su esclava, no su mujer.
Yo siento cosas muy profunda por él, pero a la vez siento que hay otro hombre allí, esperándome para que seamos felices. Yo solo hablo de esto con mi madre, ella es la única que me entiende. He estado hablando  con ella y creemos que es mejor seguir buscando porque solo tenemos una vida, una oportunidad de ser felices y tenemos que agradecerlo. Así que me largo con mis hijos a la casa de mi madre. Tenemos más futuro  con mi madre que aquí.
Chloe Rowson

A destacar: la plasmación de los cambios que la rutina opera en algunos matrimonios.
El amor de madre por sus hijos.
Sentirse como una esclava.
El final que es muy profundo.


  
DIARIO DE BLANCANIEVES:
                Querido  diario: hoy he estado toda la tarde limpiando y cocinando porque mi querido marido es un vago, no hace nada en la casa ni ayuda a cocinar. Se tira toda la tarde  viendo el fútbol americano. Le he dicho que en mi casa no se bebe porque después traumatiza a mis niños. Encima de todo tengo que cuidar yo sola a los siete enanitos. Todas las mañanas me levanto, recojo la casa y luego le doy un biberón a cada niño. Después los baño y me los llevo al colegio. Cuando vuelvo levanto a los siete enanitos porque si no pican nos quedamos pelados y podemos acabar debajo de un puente. Luego llamo a mi marido para  que vaya a trabajar. Mas tarde limpio toda la casa: friego los platos, hago la colada, limpio el comedor, hago la cocina y ordeno la buhardilla. Luego subo a la terraza y cambio el agua de la piscina porque ya está fría. Luego recojo a los niños y les preparo la comida a ellos y a los siete enanitos.
Cuando llega mi marido a las cinco preparo un postre de chocolate. Después llevo a los niños a la guardería para que coloreen. Mi marido sigue comiendo y viendo la tele. Al anochecer lavo los platos por segunda vez y preparo la cama para los trece. A las diez y media les pongo el pijama, les lavo los dientes a todos y les leo un cuento para que se duerman . Así sucesivamente cada semana. Estoy tan cansada porque mi marido es un vago y yo sola no puedo, así que me voy a divorciar porque no puedo más, día tras día sufriendo esta pesadilla. El día más odioso del mes son los jueves.

Alejandro Marín.

Lo he seleccionado porque no es habitual que un niño empatice con la princesa.  La enumeración de todas las faenas de Blancanieves es tan prolija que llega a estresar al lector.  Se ha introducido tanto en el cuento que no ha olvidado a los enanitos, también a cargo de la pobre Blancanieves.
El final es confuso o sorprende. Nos quedamos sin saber por qué el jueves es el día más odioso.