viernes, 11 de mayo de 2012

LAS HADAS VERDES. EN EL P.ALACIO DE CRISTAL.
En el palacio están todas las hadas juntas desayunando miel con flores duces. Están riendo y están muy felices. Han decidido hacer una guerra de flores dulces, estan jaleando y riendo y hacen mucho ruido. Hasta que la reina de las hadas dice: "¿Qué es ese alboroto?" Se acerca a ver que pasa y decide reunirse con ellas a la guerra de las flores dulces. En su cabeza piensa: "Esto no es precisamente dar buena imagen. Qué una  reina se reuna con las hadas juguetonas, .pero la ilusión, la magia, el erir, el estar feliz lo puede todo .por un día.
El palacio reluce como nunca de tanta felicidad y alegría.

Marina Vidal López
LAS HADAS VERDES. EN EL PALACIO DE CRISTAL.

EL HADA MALA.
Las  hadas estaban en una reunión, no se dieron cuenta de que se habían dejado una ventana abierta. Entonces entró un hada mala. El hada mala estaba destrozando todo lo que había  dentro del palacio de cristal. Las hadas oyueron un ruido y fueron a ver lo que pasaba. Vieron al hada mala, entonces la mujercita al verla se fu7e.
Ellas la persiguieron para saber donde vivía. Las hadas, al ver el palacio tan oscuro y triste se dieron cuenta de que era mala. Las hadas fueron a  hablar con ella y6 le preguntaron que por qué era tan mala y ella les dijo que cuando era pequeña se reían de ella.
Las hadas le explicaron que no podía ser así de mala y de dijeron que si quería ir a vivir con ellas, que tenían una habitación de sobra. El hada mala les contestó que sí. Se fue a  vivir al palacio y se volvió buena y ya nadie más se rió de ella.
Sarah Martínez  Guillén
HISTORIA SOBRE LAS HADAS VERDES. EN EL PALACIO DE CRISTAL

UN PEGAMENTO ESPECIAL
Érase  una vez la reina de un palacio de cristal. Salió fuera y de repente entró porque las hormigas de fuego atacaban. Las hadas guerreras las derrotaron, .pero dos meses después se derribó y tuvieron que reconstruirlo. Hicieron los planos y lo reconstruyeron copn cristales y pegamento pero no funcionaba. Así que el hada reina tuvo una idea: pegarlo con mocos. Funciono. Todos vivieron felices y comieron perdices
Juan Diego Molina Maqueda